Una simple caída dentro de su casa cambió todo para una mujer de 69 años. Si bien al principio parecía un accidente doméstico de rutina, pronto se convirtió en una emergencia médica cuando se encontró incapaz de pararse o soportar peso sobre su pierna derecha. Los médicos de Thane acudieron a rescatarla para ayudarla a caminar de nuevo mientras lidiaban con su complejo historial médico.
El dolor era insoportable y hasta el más mínimo movimiento se hacía imposible. Para la familia, la preocupación iba mucho más allá de la propia fractura.
La mujer era diabética, hipertensa y tenía un largo historial de enfermedades cardíacas graves. A lo largo de los años, se había sometido a tres procedimientos distintos de angioplastia coronaria y vivía con nueve stents en el corazón. Cualquier cirugía mayor conllevaba un riesgo significativo.
Las investigaciones revelaron una fractura intertrocantérea desplazada conminuta del fémur, un tipo grave de fractura de cadera que se observa comúnmente en personas de edad avanzada después de una caída. En tales lesiones, el hueso se rompe en múltiples fragmentos, lo que hace que el tratamiento sea considerablemente más desafiante.
La situación se complicó aún más por la grave osteoporosis, que había debilitado considerablemente la calidad del hueso.
Para muchos pacientes de edad avanzada, una fractura de esta naturaleza puede cambiarles la vida.
Sin una intervención quirúrgica oportuna, el reposo prolongado en cama suele resultar inevitable. Los médicos dicen que la inmovilidad prolongada puede desencadenar una cascada de complicaciones, que incluyen infecciones pulmonares, coágulos sanguíneos, infecciones del tracto urinario, llagas, atrofia muscular y pérdida de independencia. En adultos mayores con múltiples afecciones médicas, estas complicaciones a veces pueden resultar más peligrosas que la propia fractura.
La condición del paciente requirió un cuidadoso acto de equilibrio. Si bien la cirugía fue necesaria para restaurar la movilidad, su historial cardíaco significaba que el procedimiento en sí conllevaba un riesgo considerable.
Se sometió a una evaluación exhaustiva por parte de cardiólogos, diabetólogos, anestesistas y especialistas en cuidados intensivos antes de poder finalizar un plan de tratamiento.
El caso fue manejado por el Dr. Sanjeev Jain, jefe de Ortopedia (HOD) y cirujano de reemplazo de articulaciones de los hospitales KIMS en Thane.
“Estas fracturas se encuentran entre las lesiones más difíciles que encontramos en pacientes de edad avanzada. El patrón de fractura era muy inestable, la calidad ósea era mala debido a la osteoporosis y el paciente tenía importantes comorbilidades médicas. El objetivo no era simplemente reparar la fractura, sino elegir un tratamiento que permitiera la movilización inmediata manteniendo al mismo tiempo el más alto nivel de seguridad”, afirmó el Dr. Jain.
Después de una planificación detallada, el equipo decidió realizar un procedimiento de reemplazo de cadera en lugar de una fijación convencional.
Según el Dr. Jain, la decisión estuvo influenciada por la magnitud del daño óseo y el estado general del paciente.
“En pacientes con osteoporosis grave y fractura conminutiva extensa, la fijación convencional puede no siempre proporcionar la estabilidad necesaria para el soporte de peso temprano. Optamos por un reemplazo de cadera de vástago largo no cementado especializado diseñado para lograr una fijación estable y facilitar la rehabilitación temprana”, explicó.
La cirugía se completó con éxito utilizando un vástago largo especializado de ajuste diafisario junto con una construcción de cabeza femoral de mayor tamaño para minimizar el riesgo de inestabilidad posoperatoria de la cadera.
Dados sus extensos antecedentes cardíacos, la paciente fue monitoreada estrechamente en la unidad de cuidados intensivos durante las primeras 24 horas después de la cirugía.
El resultado fue alentador. Un día después de la operación, pudo ponerse de pie y caminar con apoyo total. Tres días después, fue dada de alta del hospital.
Hoy ha recuperado la movilidad y continúa recuperándose bien. El Dr. Jain cree que la cirugía oportuna y la movilización temprana siguen siendo fundamentales en tales casos.
“El mayor error es suponer que los pacientes ancianos con múltiples problemas de salud deben evitar la cirugía a toda costa. En muchos casos, el verdadero peligro reside en mantenerlos en cama durante semanas. La atención debe centrarse en seleccionar el procedimiento adecuado, garantizar una planificación meticulosa y proporcionar un apoyo multidisciplinario integral para que los pacientes puedan recuperar la movilidad lo antes posible”, afirmó.
El caso destaca un desafío cada vez más importante en las poblaciones que envejecen, donde caídas aparentemente menores pueden provocar fracturas devastadoras con consecuencias potencialmente transformadoras de vidas. Los especialistas aconsejan a las personas mayores y a sus familias que no ignoren el dolor persistente de cadera, la imposibilidad de caminar después de una caída o la pérdida repentina de movilidad, ya que la intervención temprana suele desempeñar un papel crucial en la recuperación.
Para esta mujer de 69 años, una caída que podría haber provocado una dependencia permanente se convirtió en el comienzo de una recuperación, paso a paso.








