El diálogo diplomático entre Teherán y Washington se intensifica en medio de una creciente tensión regional. Fuentes oficiales expresaron que, por el momento, las conversaciones fueron “constructivas”.
Estados Unidos se reunirá nuevamente con Irán durante la próxima semana para reanudar las negociaciones sobre el desarrollo acelerado del programa nuclear iraní, después de que ambas partes descritas como “constructivas” las conversaciones que celebraron el sábado en Roma. “Hubo muy buenos avances”, dijeron fuentes oficiales.
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En la reunión en la capital italiana fue el enviado especial del presidente Donald Trump, Steve Witkoff, y el Viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi. El siguiente paso será una reunión técnica previa, programada para los próximos días, antes de la nueva reunión prevista para el 26 de abril en Omán.
Araghchi aseguró a la prensa iraní que las conversaciones avanzan en un “entorno constructivo” y expresaron optimismo sobre la posibilidad de lograr una comprensión más profunda. “Esta vez, logramos una mejor comprensión sobre un tipo de principios y objetivos”, dijo.
De Washington, un alto funcionario también indicó que hubo avances tanto en intercambios directos como indirectos.
Las negociaciones ocurrieron en un momento particularmente delicado: la región vive un aumento en las tensiones para la guerra entre Israel y el Grupo Hamas en Gaza y los recientes bombardeos de los Estados Unidos contra los Hutis en Yemen, Aliados de Teherán, que dejaron más de 70 muertos. En este contexto, la posibilidad de una intervención militar estadounidense o israelí en las instalaciones nucleares iraníes no parece descartada.
“Estoy a favor de simplemente evitar que tendré un arma nuclear”, dijo Trump hace días. “Quiero que Irán sea grande, próspero y magnífico”, agregó, en un tono que combina presión con señales de aproximación.
Paralelamente a las conversaciones entre Irán y los Estados Unidos, el Director General de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, llegó esta semana a Teherán para reunirse con altos funcionarios del régimen. “Irán no está lejos de lograr una bomba nuclear. Es como un rompecabezas: tienen las piezas, y un día podrían unirlas. Todavía no están allí, pero debemos reconocer que no es tan falta”, advirtió en una entrevista con Le Monde antes de su llegada.
Grossi, al jefe de la agencia de la ONU a cargo de monitorear programas nucleares pacíficos, comentó la importancia de la verificación: “No es suficiente decir ‘no tenemos armas nucleares’ para que la comunidad internacional lo cree. Debemos poder probarlo”.
El diálogo actual se lleva a cabo siete años después de que Estados Unidos, bajo el mandato de Trump, abandonó unilateralmente el acuerdo nuclear alcanzado en 2015 entre Irán y las principales potencias del mundo. Ese pacto limitó el enriquecimiento del uranio iraní a cambio de la elevación de las sanciones económicas. Desde entonces, se produjeron años de creciente desconfianza, acusaciones cruzadas y amenazas.
Si se logra un acuerdo, el OIEA volvería a desempeñar un papel clave en la verificación del cumplimiento de los compromisos de Teherán, como sucedió después del PACT 2015. Pero quedan negociaciones delicadas y profundas, especialmente porque insistirán en que el enriquecimiento del uranio “no es negociable”.









