La Organización Mundial de la Salud ha publicado su primera directriz mundial sobre el uso de terapias con péptido similar al glucagón-1 (GLP-1) para tratar la obesidad, reconociendo la afección como una enfermedad crónica y recurrente. La medida se produce en medio de una creciente demanda mundial de medicamentos GLP-1, como semaglutida y liraglutida, que actualmente se utilizan para la diabetes y el control del peso. Esto es lo que significa la nueva guía y por qué es importante.
¿Qué son las terapias con GLP-1?
Las terapias con GLP-1 (agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón) son medicamentos que imitan la hormona GLP-1 natural del cuerpo, que regula el azúcar en sangre y el apetito. Estos medicamentos, originalmente desarrollados para controlar la diabetes tipo 2, ahora se usan ampliamente para el tratamiento de la pérdida de peso y la obesidad.
Más allá del control del peso, algunos medicamentos GLP-1 han demostrado beneficios adicionales, incluida la reducción del riesgo de ataque cardíaco, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca, y la reducción de la incidencia de diabetes tipo 2, enfermedad renal y hepática.
¿Cuándo se debe considerar la terapia con GLP-1?
La OMS destaca que los medicamentos GLP-1 no son adecuados para todos y sólo deben ser recetados por médicos cualificados. Según la nueva directriz, estos medicamentos pueden considerarse para adultos con obesidad (IMC ≥30) como parte de un tratamiento a largo plazo.
Es importante destacar que la directriz excluye a las mujeres embarazadas, ya que las terapias con GLP-1 no se han probado clínicamente en este grupo. También se deben evaluar cuidadosamente los antecedentes de salud individuales, las comorbilidades y los indicadores clínicos antes de iniciar el tratamiento.
¿Cómo funcionan los medicamentos GLP-1?
Las terapias con GLP-1 ayudan a regular la glucosa en sangre al desencadenar la liberación de insulina cuando los niveles de azúcar son altos y suprimir la producción de glucagón. También ralentizan la digestión y aumentan la saciedad, lo que naturalmente reduce la ingesta de alimentos y favorece la pérdida de peso.
La medicación por sí sola no resolverá el desafío de la obesidad
La OMS enfatiza que la obesidad es compleja y no puede abordarse únicamente con medicamentos. Todos los factores sociales, económicos y ambientales influyen, por lo que es esencial un enfoque combinado.
Conclusiones clave de la directriz de la OMS
La directriz recién publicada incluye dos recomendaciones condicionales principales:
Las terapias con GLP-1 se pueden utilizar para el tratamiento de la obesidad a largo plazo en adultos (excluidas las mujeres embarazadas).
Si bien existe evidencia sólida de que estos medicamentos apoyan eficazmente la pérdida de peso y mejoran los resultados metabólicos, la recomendación sigue siendo condicional debido a:
Datos limitados de seguridad y eficacia a largo plazo.
Altos costos de tratamiento.
Incertidumbre en torno al mantenimiento y la interrupción a largo plazo
Limitaciones del sistema de salud
Posibles preocupaciones sobre la equidad en el acceso y la asequibilidad
Se pueden ofrecer intervenciones conductuales intensivas junto con terapias GLP-1.
La OMS señala que los programas estructurados, que incluyen orientación sobre una dieta saludable y planes de actividad física, pueden mejorar los resultados del tratamiento. Esta recomendación se basa en evidencia de certeza baja pero respalda un enfoque más holístico.









