No sé si casi 50 años en este trabajo me califican como historiador de transmisiones deportivas, pero sí sé esto:
Nunca ha habido un momento en mi vida en el que los deportes televisados hayan sido peores, más excesivamente sin sentido y sin ninguna otra razón que la de ejecutivos negligentes o tontos que piensan que no queremos ni merecemos algo mejor que los estúpidos.
Y refleja perfectamente el patético y descuidado estado de nuestra “cultura deportiva”.
Pero, ¿por qué, después de 12 años de destruir transmisiones de béisbol con afirmaciones inaplicables, lejanas y tristemente repetitivas, hubiéramos esperado algo mejor de la voz número uno del béisbol de Fox, John Smoltz? Y lo que le hizo a la serie Jays-Yanks calificó como telecidio.









