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No una novela negra lo habría imaginado mejor: el sistema de brazalete antimaltrato, diseñado para mantener alejados a los agresores, se convierte en el epicentro de una tormenta política. Hoy, el 18 de septiembre de 2025, el Ministro de Igualdad, Ana Redondo, enfrenta una ofensiva sin precedentes del Partido Popular (PP), que exige su renuncia inmediata por lo que califica como una “irresponsabilidad criminal” después de las fallas graves detectadas en estos dispositivos, dejando numerosas víctimas de la violencia de género en la situación vulnerable durante meses.
La controversia no es menor: según las quejas policiales y judiciales, durante al menos cuatro meses, las pulseras telemáticas, la herramienta clave para garantizar el cumplimiento efectivo de las órdenes de restricción, funcionó mal, lo que dificulta la policía y el trabajo judicial y evitan el registro correcto de la evidencia esencial en casos abiertos. El tema ha adquirido tintes políticos y sociales, generando un debate sobre gestión y responsabilidad institucional en la protección de las víctimas.
Advertencias ignoradas y un controvertido cambio de proveedor
El problema se remonta al proveedor del sistema. Hasta finales de 2023, el servicio fue administrado por Telefónica; Sin embargo, la nueva licitación fue otorgada a Vodafone, una empresa sin experiencia previa en este tipo de dispositivos. La ex presidenta del Observatorio contra la violencia doméstica y de género, María Ángeles Carmona, dice que en enero de 2024 Ana Redondo fue advertida sobre los riesgos del nuevo contrato. Incluso se verificó que algunas pulseras provenían de “Aliexpress”, un problema que Stupor ha alimentado entre los profesionales del sector.
Las consecuencias pronto aparecieron: las mujeres que alertaron a la policía directamente porque sus agresores estaban cerca y las pulseras no emitieron ninguna señal; dispositivos abandonados sin notificación; y una disminución de la confianza judicial en estos sistemas, hasta el punto de que algunos jueces han dejado de considerarlos confiables para proteger a las víctimas.
El PP toma la iniciativa y exige responsabilidades
La respuesta de PP ha sido fulminante. Su portavoz en el Senado, Alicia García, ha reclamado no solo la renuncia inmediata de Ana Redondo sino también la aparición urgente del ministro antes de la sesión plenaria del Senado, programada para fines de septiembre. El popular acusa al gobierno central, y en particular al Ministerio de Igualdad, de haber ignorado repetidos avisos sobre deficiencias técnicas y haber “jugado con la vida” de las mujeres protegidas por el sistema.
En palabras del PP en sí:
Se requiere saber cuántas mujeres han sido afectadas. Cuántos casos judiciales se han visto comprometidos. Cuántas veces exacta las víctimas han sido desprotegidas. Cuántos agresores se han beneficiado del caos administrativo.
No solo señala Redondo: desde los rangos populares, consideran que todo el ejecutivo debe asumir responsabilidades. Para agregar un toque irónico, y no exento, Alicia García declaró que “cualquier gobierno decente se disculparía y renunciaría al bloque, pero no lo harán”.
Queja policial y consecuencias legales
El sindicato de policía unificado (SUP) ha elevado la voz con fuerza: “El ministerio llevó a cabo la licitación del nuevo sistema sin proporcionar mecanismos de auditoría o continuidad en un servicio tan sensible”. El resultado: docenas o cientos de mujeres estaban desprotegidos y el trabajo policial se vio seriamente obstaculizado. Los propios agentes describen situaciones insostenibles, con un solo policía que asistió a más de cien víctimas. La falta de datos precisos por parte del sistema complicado atestiguó y los procesos judiciales, generando despidos provisionales e incluso la capacidad debido a la ausencia o el defecto probatorio.
Como si eso no fuera suficiente, las advertencias internas sobre fallas recurrentes se han rastreado durante meses. Sumar y BNG solicitaron explicaciones parlamentarias después de recibir quejas de los propios centros de gestión del sistema Cometa. Luego, el ministerio envió los problemas como “incidentes recurrentes”, minimizando su gravedad al Congreso.
El gobierno responde: matices y explicaciones
Del ejecutivo central se intenta reducir la tensión. La ministra Ana Redondo ha descrito lo que sucedió como un “incidente técnico”, asegurando que todas las mujeres estuvieran protegidas y restando al alcance real del problema. El segundo vicepresidente, Yolanda Díaz, ha defendido públicamente que la igualdad ya ha dado explicaciones suficientes y ha descartado las responsabilidades políticas directas.
Sin embargo, esa defensa choca con la percepción generalizada entre los sindicatos policiales, las asociaciones judiciales y colectivas feministas, que insisten en reclamar mayores garantías tecnológicas y transparencia informativa para evitar que situaciones similares se repitan nuevamente.
Datos curiosos y paradojas del caso
En agosto había activos de unos 5,000 dispositivos telemáticos; Sin embargo, algunos jueces los han dejado progresivamente debido a la falta de confianza técnica. Se detectó que ciertos dispositivos se adquirieron a través del popular mercado chino Aliexpress. Durante meses, los tribunales recibieron información incompleta o errónea sobre movimientos e incidentes relevantes para dictar medidas de precaución. En algunos casos extremos, fueron las víctimas las que advirtieron por teléfono frente a.
En resumen, una crisis tecnológica se convirtió en un terremoto político cuyo resultado aún está abierto … y cuyo eco promete continuar resonando tanto en las salas parlamentarias como en las oficinas ministeriales.









