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Ya sabemos que los teatros de Channel ahora tienen una dirección artística muy plural de la cual Ainhoa ​​Amestoy es parte. Ya en marzo pasado, esta adaptación de ‘The Horns of Don Fiolera’ de Ramón María del Valle-Inclán fue programada, que después de una gira de verano se reemplaza para inaugurar esta temporada. Una sopa al cubo.

En su tiempo apenas tuvo un viaje, con pocas representaciones marginales en 1921, 1959 y 1968, para ganar una segunda vida con la transición y José Tamayo, y llegar a nuestros días en sucesivas resurrecciones dirigidas por Mario Gas y Ángel Facio. El autor lo publicó en 1930 en el Volumen 17 de su ‘Opera Omnia’, titulado ‘Carnaval del martes. Espentantos ‘, una trilogía que lo colocó entre’ Las Galas del Defento ‘y’ La hija del capitán ‘. Es el Valle-Inclán que se reconoce puramente espermatozoides, para nosotros ni el mejor, el cultivador más interesante de una visión deformada y grotesca de la realidad española que algunos confunden o quieren confundir con la realidad que abunda en una visión negativa y pesimista de una ultranza que nos ha hecho tanto durante tanto tiempo.

El trabajo critica a los ya muy periclitados en su tiempo y no digamos el Código de Honor masculino que permitió e incluso obligado a castigar la infidelidad femenina, pero nada dijo por su cuenta, y denuncia el chisme tan propenso a la difamación envidiosa, sin olvidar atacar la cultura que luego en vigor, tanto popular como el elitista. Pero, sobre todo, está preparado en el patrimonio militar, también en el clero, presentándolo sin cultivo y presuntuoso. ‘Los cuernos …’ son una ‘trigedia’ como se indica al final. La historia de los celos y la venganza de los militares nos dijo por primera vez en un prólogo con las muñecas de Guiñol de los ciegos Fidel, luego en el trabajo mismo y, finalmente, en el romance de los ciegos del epílogo. Aunque los estudiosos han elogiado esta originalidad, es ordenado y redundante que le da a la pieza una extensión excesiva.

Don Fiolera, un teniente muy vocacional del cuerpo de los carabineros, la finca militar que monitoreó las fronteras y en 1940 se unió a la Guardia Civil, recibe un anónimo que le advierte que observa a su esposa Loreta por su acuerdo con Pachequín, la barbería de la ciudad. El asunto lo loca de celos, porque está convencido de que un ejército activo debe vengar tal afrenta con la muerte del infiel y su amante. Y él cree ver la confirmación de la sospecha en rumores e insinuaciones posteriores del vecindario que magnifica y toma hechos. La supuesta infidelidad de Doña Loreta, que no ha pasado de escuchar halagador y satisfacción del barbero, se convierte en una obsesión para Don Friolera, quien loca e intenta matar a su esposa a pesar de sus desesperados intentos de intentos de afirmar su inocencia. Mientras tanto, sus compañeros quieren obligarlo a pedir la transferencia por el escándalo de los cuernos que se da, y que finalmente decide matar a los infieles, que él alcanza cuando finalmente decide irse con el barbero. Él creerá que la mata y confesará al coronel del destacamento, pero luego la noticia que agravará todo vendrá: ¿quién ha matado realmente?

La adaptación es absolutamente fiel al texto, pero, como se hace generalmente en las etapas españolas con Valle-Inclán, carga aún más las tintas de la espalda, para dar como resultado una apoteosis truculenta, una mascarada de personajes de Guiñolescos, de títeres extraños que vociferan entre alboroto. Hubiéramos preferido algo más sobrio, ya que su autor podría idear, siempre descontento con la forma en que estaba representada.

This staged hyperbole allows, however, the director to deploy a notable talent in the direction of actors, and the cast ends up doing an outstanding job that is the most prominent of this staging along with the fantasy costume of Rosa García Andújar, given that the scenography of Tomás Muñoz simplifies in a huge cage the different environments of the twelve scenes of the piece, and leaves everything at the mercy of the schedule of Author in which he Espléndidamente describe el escenario de los hechos. Cumplen el espacio de iluminación y sonido, aunque es necesario revisar que los actores se entienden muy mal, aunque luego mejora ya que el oído es habitual para la exención de la prosa de Valleinclanesca.

El trío protagonista – Roberto Enríquez, Lidia Otón y Nacho Fresneda – desbordan al sobresaliente, pero el resto del elenco marca la calidad del set, brillante alternando a sus muchos personajes Ester Bellver, Miguel Cubero. Pablo Rivero Madriñán y José Bushos, sin olvidar a Iballa Rodríguez en La Maña y Manolita.

En resumen, un buen trabajo teatral que perjudica la máscara prejuiciosa con la que se enfoca: considerar a la espantadora ayer y hoy como una descripción de la realidad y no como lo que es, una exageración muy peluda. No ejecute la pieza como su autor la quería y aplique los filtros ‘desde la vista y la sensibilidad actuales’. Y abundan en el grotesco a los hartos. Estos cuernos y este regalo frío son algo muy anacrónico que, si no se contextualizan y desean actualizarse a toda costa, son extravagantes e incluso tediosos.

Enfoque para el espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 6
Texto, 9
Adaptación, 8
Dirección, 8
Interpretación, 9
Sceografía, 6
Producción, 8
Documentación a los medios, 7

Teatros de canales
Los cuernos de Don Friolera
Por Ramón María del Valle-Inclán
Adaptación y adaptación Ainhoa ​​Amestay
Del 4 al 23 de marzo de 2025

Departamento:
Step y Don Friolera – Roberto Enriquez
Don Manolito y Pachequín – Nacho Fresneda
Doña Loreta – Lidia Otón
Doña tadea, doña caliza y la coronela – éster bellver
Nelo el Penetque, teniente Rovirosa, romance ciego,
Narrador y otros – Miguel Cubero
Bululú, teniente Campero, El Niño del Melonar, el coronel,
Narrador y otros – Pablo Rivero Madriñán
Curro Cadenas, teniente Cardona, Merlín, narrador y otros – José Bustos
La Madre y Manolita – La Roma de Rodranón

Escena: Tomás Muñoz
Disfraz: Rosa García Andújar
Iluminación: Anísbal López Ion (AAI)
Música original y espacio de sonido: David Velasco Bartolomé
Marine: Garder y Tony
Cartel y fotografías: Sergio Parra
Consejo de movimiento: Navarro Mar
Dirección técnica: José Miguel Bone
Regiduría: Carmen Romero
Dirección de producción ejecutiva y producciones de verano
Una producción de la comunidad de Madrid para los teatros del canal

Cuarto verde
Duración: 2 h 5 min (sin intermedio)
Encuentro con el público: 5, 11 y 18 de marzo, después de la función.

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