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Soy una mafia.
Y los gángsters se encargan de los suyos.
Es la clave para ellos soportar y no cantar como Jilgueros cuando la justicia cae sobre ellos.
En la España política de finales de julio de 2025, la palabra “armadura” ha ganado un nuevo significado.
No se habla de chalecos balas o autos oficiales reforzados, sino de pólizas de seguro millonarias.
El epicentro del terremoto: Santos Cerdán, ex secretario de organización del PSOE, y una cobertura firmada en la aseguradora Lloyd’s que ha controlado a la fiesta y que algunos medios ya califican, con una burla, como “el mejor caparazón contra la mala suerte judicial”.
La noticia ha saltado a la portada en un contexto que no es propicio para los socialistas.
Con Cerdán recién admitido en encarcelamiento provisional sin fianza, acusado de integración en organización criminal, soborno y vendedor de influencia, el aspecto ha recurrido a los mecanismos internos de la fiesta para proteger sus pinturas.
El seguro, firmado anualmente desde 2018 por Cerdán, cubre hasta 1,5 millones de euros por “actos incorrectos” cometidos durante la práctica profesional.
Un escudo financiero para las ‘Golferas’
El asunto ha causado un gran revuelo. Y no es por menos: el documento garantiza el pago de bonos para evitar la cárcel y un pago mensual de 2.500 euros por un año en caso de descalificación judicial. En una obra de teatro digna del mejor thriller político, la política fue contratada por el PSOE, no por el asegurado directamente, y administrado a través de la Agencia Exsel, con Lloyd’s como Garante Internacional.
Validez: de 2018 al presente. Padre anual: 5,000 euros por asegurado. Confrontación máxima: hasta 1.5 millones para actos incorrectos.
La facturación total establecida en la política asciende a 104,000 euros, una cifra que supera con creces el salario parlamentario promedio y puede interpretarse como parte del paquete de remuneración encubierto para aquellos que ocupan o han ocupado puestos clave en Ferraz.
El contexto judicial: prisión y acusaciones serias
Todo esto sucede, mientras que Cerdán permanece entre las barras después de ser indicado como una ventaja en una parcela de mordeduras vinculadas a las obras públicas. La instrucción, a cargo del juez Leopoldo Puente en la Corte Suprema, ha hecho todas las alarmas sobre la gestión ética interna del PSOE y su política de “prevención de daños colaterales” para sus líderes investigados.
El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, se apresuró a garantizar la “máxima colaboración con la justicia” y defendió haberse separado “sin rodeos” tan pronto como trasciende su participación. Sin embargo, los detalles del seguro han hecho que las explicaciones sean huecas entre la opinión pública y dentro de la propia parte.
Un debate incómodo sobre ética y privilegios
El apoyo financiero para posibles condenas judiciales es legal, ningún experto lo discute, pero plantea preguntas incómodas sobre la ejemplaridad requerida para aquellos que ejercen responsabilidades públicas. ¿Debería una parte cubrir las posibles consecuencias criminales o disciplinarias de sus altas posiciones? ¿No es una cultura interna peligrosa de “lo que pasa aquí nadie”?
La controversia ha aumentado varios grados después de que Okdiario reveló que el PSOE no planea ejecutar ese seguro en este momento porque Cerdán no es víctima de ninguna operación orquestada por el derecho político o de los medios. Una justificación que agrega matices políticos al debate: si se pensaba que todo es el resultado de una conspiración externa, la cobertura se activaría; Si no, es hora de dejar que cada uno enfrente sus responsabilidades.
El fondo político: armadura versus transparencia
La existencia durante años de esta política ha sido interpretada por los sectores críticos como otro síntoma de distanciamiento entre las élites políticas y la ciudadanía. Se cuestiona si estos mecanismos favorecen la impunidad de facto entre las principales pinturas o si solo constituyen una defensa legítima contra posibles abusos judiciales.
La ironía no ha pasado desapercibida: mientras que desde la ordenación y ética de Ferraz se requieren a los adversarios y aliados por igual, los sistemas sofisticados se desarrollan para mitigar los riesgos personales derivados del ejercicio político. Todas con primas asumidas colectivamente, y contabilidad camuflada, que exceden con creces los salarios oficiales.
La política también cubre la compensación personal de las sanciones administrativas derivadas del puesto. La cobertura retroactiva se da a los eventos que ocurrieron durante el mandato, aunque se descubre algún tiempo después. El paraguas protector también cubre los gastos legales asociados con los procedimientos judiciales o disciplinarios.
Reacciones internas y externas
En los círculos socialistas hay quienes defienden este tipo de seguro como una “herramienta esencial” dada la creciente judicialización de la vida política española. Otros ven aquí un síntoma preocupante: si hay tanto miedo a terminar acusados … ¿no revisaría mejor los códigos internos o reforzar los controles?
De la oposición conservadora y liberal, las críticas son directas: acusan al PSOE de promover una “cultura corporativa opaca” y proteger a aquellos que deben responder individualmente por sus acciones con dinero colectivo.