Elegir cómo secarse no es solo una cuestión de comodidad, sino también salud capilar.
Mientras que muchos prefieren dejar que su cabello se seque naturalmente, otros no pueden vivir sin la secadora. La verdad es que ambas opciones tienen ventajas y riesgos. Y aunque parece una decisión inofensiva, hay estudios que muestran que el método de secado puede influir directamente en la textura, la fuerza y la salud del cabello a largo plazo.
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Secarse el cabello con la secadora no es necesariamente peor que dejarlo en el aire, como suele creer. De hecho, varios estudios de dermatología están de acuerdo en que el daño depende más de la distancia, la temperatura y el tiempo de exposición que del uso del secador en sí.
Una investigación publicada en Annals of Dermatology comparó el daño del cabello con diferentes métodos de secado y concluyó que dejar el cabello húmedo durante mucho tiempo puede ser dañino. ¿Porque? Debido a que la fibra capilar absorbe agua, se hincha y eso genera presión interna que debilita la estructura del cabello. Por otro lado, el uso de un secador de aire templado y una distancia moderada resultó ser menos agresiva que el calor intenso o el secado prolongado natural.
Por otro lado, dejarlo secar en el aire puede ser beneficioso si es un cabello sano, corto o fino, y si el clima es cálido y seco. Pero si la atmósfera es húmeda o fría, la exposición prolongada puede irritar el cuero cabelludo o favorecer los hongos y la caspa.
Qué tener en cuenta al usar la secadora
Mientras que el calor puede ser un enemigo del cabello, usado con criterios puede evitar otros problemas. Algunos consejos para usar la secadora sin dañar la fibra de cabello:
– Use aire caliente, no caliente.
– Mantener una distancia mínima de 15 centímetros.
– Movimiento seco, sin permanecer en una sola área.
– Use el protector térmico antes de aplicar calor.
– Evite secarlo cuando empape: primero retire el exceso con toalla (sin frotar).
Además, el tipo de cabello también importa: el cabello rizado o muy poroso tolera menos calor directo; En cambio, suave y fuerte puede resistirlo mejor si hay protección previa.
Los especialistas están de acuerdo en que el problema no es el secador en sí, sino el mal uso. Cuando se usa correctamente, incluso puede prevenir otros daños, como los generados por el molde debido a la humedad persistente o al encrespado excesivo causado por entornos mal ventilados.
¿Qué dicen los dermatólogos?
De la tricología, la rama de la dermatología que estudia el cabello y el cuero cabelludo, la recomendación general es clara: no dejar el cabello húmedo durante mucho tiempo y evitar el calor extremo. El equilibrio es encontrar una técnica que minimice el tiempo de humedad y también el estrés térmico.
Los niveles de daño capilar son significativamente más bajos cuando se realiza el secado con aire caliente, en comparación con las altas temperaturas o dejando el cabello húmedo durante más de una hora.
Por su parte, la Academia Americana de Dermatología también sugiere que el uso ocasional de la secadora, si se hace con precaución, no debe causar daño, especialmente si se acompaña de productos adecuados para la protección térmica.