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Cómo Grido pasó de ser una cadena de helados rentable a una posible asociación ilícita

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Por la fuerza de precio accesible, una red de franquicias imparable y un modelo que revolucionó el negocio de los helados, Grido se convirtió en la heladería más grande del país y la tercera del mundo. La marca, con más de 1,700 tiendas que producen 25,000 kilos de helado por hora, tiene una presencia tan masiva que en muchas ciudades llega a caminar algunas bloques para encontrar otra rama. Pero ahora, ese imperio enfrenta un revés judicial que reabre una causa contra sus gerentes.

La Cámara Federal de Casación Criminal anuló, por mayoría, el despido de que Oscar Lucas Santiago, fundador de la compañía, ya se benefició, ya sus hijos Lucas y Sebastián Oscarquien actualmente dirige a Helacor S, la firma detrás de Grido. Desde la reciente y firme decisión de la corte penal más alta del país, los gerentes deben responder nuevamente en un proceso judicial federal que se había cerrado en agosto del año pasado.

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A pesar de esto, se sabe poco la historia de aquellos que están detrás de esta compañía: la familia Santiago, Córdoba con casi un siglo en el negocio de los helados.

La historia comienza con Lucas Santiago, quien en los años 20 trabajó para LaPia, uno de los primeros salones de helados argentinos. Con el tiempo, sus hijos se dedicaron a la comercialización de suministros para las heladerías, como Cucuruchos, hasta que uno de ellos, también llamado Lucas, compró una heladería artesanal llamada Marvic.

La marca de helados produce 25,000 kilos de helado por hora

Desde el año 2000, los tres hijos mayores del propietario de Marvic, los futuros miembros de Grido, comenzaron a tomar sus primeros pasos formales en el negocio familiar, y Sebastián incluso realizó una tesis importante sobre el sistema de franquicias. La combinación de esta sólida capacitación académica y la idea paterna de producir helado de calidad, pero accesible para el público en general, marcó el curso claro del proyecto, que comenzó con cinco ramas cerca de las instalaciones originales.

A partir de ese crecimiento explosivo, surgió un impacto fuerte y profundo en los pequeños salones de helados en el interior del país. Solo diez años después, Grido ya llegó a 900 franquicias distribuidas en 22 provincias, un éxito que muchos atribuyen a una estrategia agresiva y constante de expansión territorial. Por ejemplo, en Rosario, en 2010 “The Ice Cream War” estalló, que finalmente terminó con un proyecto para limitar la cantidad de locales que una cadena puede tener.

Para 2015, Grido dio el salto internacional, abriendo franquicias en Paraguay, Chile y Uruguay. Con los años, aprendieron a adaptarse a los gustos de cada país vecino.

¿Cuál fue el crimen acusado de los propietarios de Grido?

La causa contra la heladería comenzó en 2012, cuando el entonces AFIP (Agencia de Control de Aduanas y Control de Aduanas, ARCA) comenzó una investigación profunda que resultó en 18 incursiones ordenadas por la justicia federal en diferentes provincias del país. Allí, realizada en varias provincias, se secuestró la documentación clave que sería una supuesta asociación ilícita para evadir más de 200 millones de pesos en ese momento.

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Según la queja a la que se accedió, la compañía habría realizado maniobras para evitar el pago de impuestos nacionales a través de la venta marginal de helados a gran escala. A través de un sistema llamado “WW”, diseñado y controlado por los gerentes, estas maniobras se habrían llevado a cabo.

A través de la instalación de los primeros salones de helados en nuevos mercados, en nombre de personas o sociedades de confianza vinculadas a los gerentes, se habría implementado el fraude. Luego, el fondo comercial se transfirió a través de un boleto de venta en el que solo el 10% del precio se facturó, exento de IVA, para evadir el impuesto.

Sebastián Santiago, director de Helacor y parte de la familia detrás de Grido

La marca Grido tenía más de 1,000 sucursales en todo el país, la mayoría bajo el sistema de franquicias. A esa maniobra se agregó la colaboración de cientos de franquiciados, que se beneficiaron con un descuento del 10% ofrecido por la compañía en las “compras w”. De esta manera, la mercancía adquirida en negro se vendió marginalmente al consumidor final, que generó un costo fiscal más bajo y, por lo tanto, una mayor rentabilidad para los franquiciados, que se beneficiaron cuando dejaron de pagar sus impuestos.

Según la queja, la facturación anual de Grido fue de alrededor de 150 millones de pesos, y se estimó que aproximadamente el 50% de las ventas se realizaron en negro. Las maniobras ocurrieron entre finales de 2007 y mayo de 2012, y es por eso que el caso tenía derecho como una “asociación ilícita fiscal”.

Un despido cuestionado por el lavado de Milei

En el fallo del año pasado que benefició al Santiago, el Tribunal Federal Oral 2 (TOF 2) consideró que la ley de Blanqueo promovida por la administración de Javier Milei cubrió el delito acusado. Antes, los propietarios de Grido ya se habían protegido con otra regla, la ley 26,680, sobre la regularización de las deudas con el estado, sancionados durante el mandato de Alberto Fernández, y depositó 2 millones de dólares antes de la AFIP para “estimación de ventas omitidas”.

Según el fiscal general Carlos Gonella, el reciente decisión de la Cámara de Casación ocurrió después de una apelación que cuestionó el despido. En su argumento, Gonella argumentó que la ley 27,743 no contempla expresamente el crimen de la Asociación Ilícita Fiscal y que su inclusión en el decreto regulador representa una “interferencia indebida e inconstitucional” del poder ejecutivo. Además, argumentó que este delito no tiene un contenido patrimonial definido que pueda “cancelarse” como deuda.

MV/EM

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