La relación entre los argentinos y los impuestos está pasando por un momento crítico. El último informe del consultor de Taquion muestra que 8 de cada 10 menciones sobre la carga fiscal en las redes sociales son negativas. El rechazo es contundente no solo por cuánto se paga, sino por la falta de transparencia en el uso de los ingresos.
La encuesta nacional, realizada entre más de 1900 personas, indica que ** el 76% de los argentinos no confían en cómo los gobiernos provinciales administran los fondos que ingresan a través del impuesto de ingresos brutos (IIBB). A esto se agrega que el 82% cree que las provincias son los principales beneficiarios, pero sin renunciar a cuentas claras.
Ingresos brutos, el más criticado
El informe destaca que 7 de cada 10 personas rechazan directamente que las provincias cobran ingresos brutos. La percepción social es que es un impuesto distorsionado, que se transfiere a los precios finales y reduce la rentabilidad de las tiendas.
Entre los comerciantes y empresarios, la incomodidad es aún mayor:
El 83% califica la carga fiscal como moderada o alta. El 71% considera que las alícuotas de IIBB son demasiado altas. En Córdoba, la crítica es máxima: 9 de cada 10 vendedores dicen que la alícuota es excesiva.
El IVA y el impuesto sobre la renta también incluyen entre los impuestos más problemáticos, pero es el ingreso bruto que genera la mayor incomodidad en el nivel provincial, especialmente después de los recientes aumentos en jurisdicciones como Santa Fe.
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¿Qué hacer con el sistema fiscal?
Ante este escenario, el 80% de los encuestados cree que una reducción en el ingreso bruto podría estimular el crecimiento económico. Y cuando se le preguntó cómo compensar la baja recolección, surgen opciones claras:
El 52% propone combatir la evasión con mejores controles. El 50% sugiere atraer inversiones para expandir la base de impuestos. 42% elige ajustar el gasto público.
Un hecho sorprendente: el 39% está a favor de unificar el ingreso bruto en todo el país, homogeneizar las reglas y facilitar el cumplimiento.
La encuesta también reveló que los ciudadanos esperan que los fondos recaudados se asignen a la salud (64%), la educación (60%) y la seguridad (52%), lejos de otras funciones estatales.
“La estructura fiscal argentina se considera una barrera que una herramienta de desarrollo”, concluye el estudio Taquion, que destaca una agenda pendiente: rediseñar el sistema fiscal para que sea más justo, eficiente y transparente.









